En un entorno global marcado por cambios constantes, las materias primas se han convertido en protagonistas fundamentales tanto para proteger el patrimonio como para capturar oportunidades de crecimiento. Este análisis profundiza en la dinámica de precios reciente y ofrece una visión clara sobre cómo aprovechar los ciclos de mercado sin perder de vista los riesgos inherentes.
Contexto Macro: Un Panorama de Alta Volatilidad
La década 2020-2029 ha sido una de las más convulsas en precios de commodities en al menos medio siglo. La pandemia, la guerra en Ucrania, los shocks climáticos y las tensiones comerciales han dejado una huella profunda en energía, alimentos y metales, impulsando fluctuaciones extremas que impactan directamente en la inflación y el crecimiento global.
Para 2025, el Banco Mundial proyecta que el índice agregado de materias primas caiga alrededor de 12 % interanual y otro 5 % en 2026, llevándolo a mínimos de seis años por el enfriamiento del crecimiento y el aumento de la oferta, principalmente en petróleo.
Este contexto conforma un ciclo de corrección tras varios años de alzas y shocks, pero con un trasfondo de alta volatilidad estructural que debe guiar la toma de decisiones.
Los riesgos son asimétricos:
- A la baja: una desaceleración más intensa, tensiones comerciales adicionales o condiciones financieras más restrictivas hundirían la demanda con más fuerza.
- Al alza: nuevas tensiones geopolíticas —por ejemplo, en Oriente Medio o Europa del Este— o eventos climáticos extremos podrían disparar repuntes bruscos en energía y agricultura.
Materias Primas como Refugio
En tiempos de incertidumbre, ciertos commodities funcionan como activos defensivos, absorbendo choques y preservando valor. Dos categorías destacan por su comportamiento histórico y actual.
Oro y metales preciosos han mostrado resiliencia cuando otros materias primas retroceden. En 2024-25, mientras muchos mercados caían, el oro subió gracias a las compras de bancos centrales y al atractivo de su naturaleza intangible.
Las perspectivas de Citi hablan de un mercado alcista en oro y plata prolongado hasta 2026, impulsado principalmente por:
- Expectativa de tipos reales más bajos en EE. UU. y posible giro dovish de la Fed.
- Depresión del dólar que favorece al oro.
- Compras continuas de bancos centrales y demanda creciente en economías emergentes.
Además, la distinción entre oro físico vs. ETFs es clave: el metal físico ofrece seguridad tangible, mientras que los derivados facilitan liquidez y acceso.
En segundo lugar, la energía como hedge táctico conserva parte de su atractivo defensivo. Aunque el Banco Mundial espera que el petróleo ejerza presión a la baja en 2025, su carácter estratégico lo convierte en una protección contra eventos geopolíticos o shocks de oferta.
OPEP+ podría elevar la producción en 2025, pero cada movimiento tensiona el equilibrio entre cuota de mercado y niveles de precio, manteniendo la energía como semi-refugio para inversores atentos.
Oportunidades en el Escenario Actual
Más allá de la función defensiva, existen temáticas con potencial de rendimiento superior durante el próximo bienio. Estas oportunidades surgen de tendencias estructurales y de ajustes cíclicos del mercado.
En el sector energético, el gas natural asoma como protagonista. Oxford Economics anticipa un “boom year” en 2025 por la caducidad del acuerdo de tránsito de gas Rusia-Ucrania y el aumento de la demanda de GNL en Europa, con EE. UU. como principal proveedor.
J.P. Morgan destaca:
- El gas como puente en la descarbonización, reemplazando al carbón.
- Mayor demanda industrial y mayor capacidad de exportación hacia México.
- Uso de estructuras financieras para asegurar suministros a largo plazo.
En metales industriales y minerales críticos, la transición energética dibuja un horizonte alcista a medio plazo. Aunque el índice de metales caiga un 10 % en 2025 y 3 % en 2026, la inversión en infraestructura verde, baterías y redes eléctricas ofrece un terreno fértil para:
- Cobre y aluminio: favorecidos por estímulos fiscales y un entorno monetario expansivo en EE. UU.
- Litio y cobalto: esenciales para baterías de vehículos eléctricos.
- Uranio: con proyecciones de precio al alza hacia 2026 por subinversión en producción.
Riesgos y Escenarios Futuros
Conocer los principales riesgos es tan importante como identificar oportunidades. Los inversores deben contemplar escenarios divergentes que pueden alterar drásticamente los resultados.
Si la desaceleración global se intensifica más de lo previsto, la demanda de energía, metales y alimentos se vería aún más presionada, profundizando la caída de precios. Una política monetaria global restrictiva podría encarecer el financiamiento y reducir la inversión en proyectos a largo plazo.
Por el contrario, un recrudecimiento de conflictos geopolíticos o fenómenos meteorológicos extremos podría desencadenar alzas súbitas en petróleo, gas y commodities agrícolas, generando brechas de suministro abruptas.
En este contexto, la diversificación inteligente, el seguimiento activo de indicadores clave y la asignación estratégica entre refugio y oportunidad resultan esenciales para navegar con éxito en un mercado tan dinámico.
En conclusión, las materias primas ofrecen un equilibrio único entre protección y rendimiento. Identificar cuándo apostar por activos defensivos como el oro o el petróleo y cuándo posicionarse en temáticas de crecimiento —gas natural, metales para transición energética y minerales críticos— puede marcar la diferencia entre un portafolio resiliente y otro vulnerable a la volatilidad global.