Mercados Emergentes: Donde el Crecimiento florece

Mercados Emergentes: Donde el Crecimiento florece

En un mundo donde las economías maduras muestran ritmos lentos, los mercados emergentes despiertan interés por su potencial de transformación acelerada.

Este artículo explora qué los define, cómo se comportan, y por qué son clave para el futuro financiero.

Qué son los mercados emergentes y por qué importan

Los mercados emergentes son economías de renta media que suelen superar en dinamismo a las naciones avanzadas.

Presentan una transición desde modelos agrícolas a industrias y servicios modernos, con un enfoque decidido en infraestructura y financiamiento.

  • Mantienen crecimientos del PIB más rápidos que los países desarrollados.
  • Experimentan urbanización acelerada y expansión demográfica.
  • Fomentan la apertura al comercio y la inversión extranjera.
  • Desarrollan mercados financieros locales: bolsas, crédito y deuda.

Según PwC, el informe "World in 2050" prevé que la economía mundial podría duplicar su tamaño hacia 2042, impulsada por estos territorios.

El centro de gravedad económico se desplaza con fuerza, reclamando su lugar en el concierto global.

Panorama macro global 2024-2026

El FMI estima un crecimiento mundial de 3,3 % en 2024, 3,2 % en 2025 y 3,1 % en 2026.

Dentro de ese promedio, las economías avanzadas rondan 1,5 %, mientras que los emergentes superan el 4 % con holgura.

El Banco Mundial señala que el motor del crecimiento global residirá en Asia meridional, Asia oriental y África subsahariana.

  • Asia oriental y Pacífico: 5,8 % en 2025 y 6,2 % en 2026-27.
  • Asia meridional: 3,7 % en 2025, 4,2 % en 2026-27.
  • África subsahariana: cerca de 4 % hacia 2026-27.
  • América Latina y Caribe: 2,3–2,5 % en 2025-27.
  • Europa y Asia Central: 2,3 % en 2025, 2,5 % en 2026-27.

En conjunto, estas cifras revelan un paisaje heterogéneo, con focos de alta intensidad y zonas de avance más moderado.

Casos de países clave: dónde florece el crecimiento

India se ha convertido en la cuarta economía mundial, superando a Japón, con un PIB de 4,3 billones de dólares y un ritmo de alrededor del 7 % anual.

Allí, los servicios representan cerca del 50 % del PIB, impulsados por un ecosistema tecnológico vibrante y una clase media creciente.

Sin embargo, gran parte de su fuerza laboral sigue en sectores de baja productividad, lo que obliga a políticas de reconversión y capacitación.

China, por su parte, afronta una desaceleración al 4,3 % en 2025, según Coface, por tensiones arancelarias y la eficacia incierta de estímulos internos.

Ha pasado de ser la locomotora absoluta a un actor más pausado, dejando espacio para otros emergentes.

En América Latina, S&P proyecta un crecimiento cercano al 2 %:

  • Argentina: rebote del 4,2 % en 2025 tras la caída del 3 % en 2024.
  • México: modesto 0,6 % en 2025, con repunte al 1,4 % en 2026.
  • Brasil: 2,3 % en 2025 y 1,7 % en 2026.
  • Colombia: 2,5 % en 2025 y 2,8 % en 2026.

Estos contrastes ejemplifican la diversidad de ritmos y la influencia de factores locales como políticas fiscales, reformas estructurales y precios de materias primas.

Motores estructurales de crecimiento

Las economías emergentes se asientan en pilares que les otorgan resiliencia y escalabilidad.

Inversión masiva en infraestructuras: puertos, carreteras y redes eléctricas que conectan poblaciones y mercados.

Demografía favorable, con poblaciones jóvenes dispuestas a trabajar y consumir, atesora un dividendo que rara vez se ve en países envejecidos.

La digitalización avanza a gran velocidad, generando nuevas cadenas de valor y transformando sectores tradicionales como la agricultura y el comercio.

Además, muchos emergentes profundizan su integración en cadenas globales, mejorando la transferencia tecnológica y atrayendo capital extranjero.

Ángulos de inversión y riesgos

Invertir en mercados emergentes puede ofrecer rendimientos superiores, pero exige un enfoque informado.

Entre las opciones disponibles se hallan acciones de empresas locales, bonos en moneda local, deuda corporativa y fondos diversificados.

  • Riesgo de vulnerabilidades de deuda y gobernanza en ciertos países.
  • Volatilidad política que puede alterar abruptamente reglas del juego.
  • Exposición a fluctuaciones de tipos de interés globales y tipo de cambio.
  • Potenciales beneficios de diversificación inteligente es clave para mitigar oscilaciones.

La evaluación rigurosa de cada mercado, la selección de activos con fundamentos sólidos y el horizonte de inversión a largo plazo son determinantes.

En definitiva, los mercados emergentes ofrecen un entorno donde el crecimiento estructural se combina con la ambición de naciones en proceso de consolidación.

Quienes sepan equilibrar el apetito por la oportunidad con una gestión prudente descubrirán un escenario de prosperidad en constante evolución.

Por Robert Ruan

Robert Ruan