El Venture Capital ha vivido una transformación profunda entre 2020 y 2025. Tras un período de crecimiento desmedido y liquidez abundante durante la pandemia, surgió un ajuste global que redefinió las reglas del juego. Hoy, estamos en una etapa de recalibración estratégica y realismo, donde los inversionistas buscan proyectos con fundamentos sólidos y startups que demuestren rentabilidad y eficiencia a largo plazo.
De la bonanza a la eficiencia
Durante 2020 y 2021, los tipos de interés bajos junto con la urgencia de digitalizar procesos generaron un flujo de capital sin precedentes. Se multiplicaron las mega-rondas y el mantra era “crecer a toda costa”. Sin embargo, la corrección iniciada en 2022 marcó el fin de ese ciclo.
En la fase de corrección profunda y necesaria, las valuaciones fueron revisadas a la baja y emergió la importancia de unit economics claramente definidos. Los fondos de VC, antes enfocados en el volumen, apuntan ahora a la calidad sobre la cantidad, priorizando equipos capaces de gestionar capital con disciplina.
El pulso de Latinoamérica: resistencia y rebote
En 2024, América Latina recibió US$3.6 mil millones en inversión de VC, uno de los niveles más bajos en cinco años. Los 694 acuerdos cerrados ese año evidencian una VC winter regional, pero también reflejan un ecosistema que no se detuvo ante la adversidad.
El último trimestre de 2024 fue clave: con US$1.23 mil millones inyectados, marcó el mayor volumen en más de dos años. Inversionistas regionales ajustaron criterios, valorando la sostenibilidad financiera y el runway prolongado por encima del crecimiento acelerado y el burn rate elevado.
Entre 2022 y el primer semestre de 2025, los volúmenes se estabilizaron y hay consenso en que el fondo del ciclo ya se alcanzó. Este punto de equilibrio reduce la probabilidad de caídas abruptas y allana el camino para una recuperación paulatina.
Líderes regionales: Brasil, México y más allá
Brasil, con US$1.7 mil millones y 476 operaciones en 2024, sigue siendo el mercado más grande. México ocupa el segundo lugar con US$792 millones en 116 rondas, seguido por Argentina (US$418 millones), Colombia y Perú, que también mostraron crecimientos interanuales.
Estos datos muestran cómo México superó a Brasil en el segundo trimestre de 2025, un hito que recalca la madurez y resiliencia del ecosistema mexicano, aunque Brasil conserva ventajas en infraestructura y ecosistema de soporte.
De la semilla al crecimiento: etapas y oportunidades
La distribución de capital por etapa en 2024 refleja una fuerte concentración en fases tempranas: más del 80% de los acuerdos correspondieron a pre-seed y seed. Series A logró una leve recuperación con US$707 millones, mientras que Series B y growth se contrajeron ante la priorización de valoraciones más realistas y ajustadas.
- Pre-Seed: ≈ US$110 millones, al alza.
- Seed: ≈ US$408 millones, el nivel más bajo en cinco años.
- Series A: US$707 millones, recuperación moderada.
- Late-Stage/Growth: US$547 millones en Q2 2025, +102% anual.
Este panorama indica que, tras un invierno de capital, las rondas de crecimiento están retornando, pero con un escrutinio mayor sobre flujos de caja y tracción de mercado.
Estrategias clave para startups latinas
Para aprovechar el nuevo contexto, las empresas emergentes deben adoptar prácticas que destaquen en un entorno más selectivo. Un enfoque en métricas claras y transparentes resulta fundamental para atraer a fondos que buscan proyectos con potencial real y sostenible.
- Optimizar el burn rate y extender el runway.
- Definir indicadores de desempeño (KPIs) financieros y operativos.
- Fortalecer la gobernanza corporativa y el reporting.
- Cultivar relaciones sólidas con inversores estratégicos.
Mirando hacia el futuro: consejos para emprendedores
La próxima fase de VC en Latinoamérica combinará innovación disruptiva y disciplina financiera. Las verticales de AI-first, climate tech y fintech sostenible liderarán la agenda, acompañadas de un mayor escrutinio en gobierno y métricas.
Emprendedores, este es el momento de afinar sus modelos de negocio, consolidar equipo y presentar planes robustos. Cultivar una visión de largo plazo y sostenibilidad será clave para distinguirse en un mercado que valora tanto el potencial de crecimiento como la rutina constante de aprendizaje y adaptación.
Al mirar hacia adelante, recuerden que el capital vuelve, pero premiará a quienes demuestren fortaleza operativa y un ecosistema vibrante y resiliente. Con disciplina, claridad y un propósito definido, la próxima generación de empresas latinoamericanas está lista para despegar.